El discurso de Sofía

Se preguntaba si sería demasiado tarde…

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A veces Sofía tenía la certeza de que realmente lo era….pero había instantes en los que sentía y tenía muy claro que no. Y entonces eran inevitables sus ganas de aferrarse a ello con todas sus fuerzas… las mismas con las que abrazas a alguien que quieres justo antes de despedirte, mientras piensas “voy a llevarme su olor, su tacto, su energía…” como si así el adiós fuese más liviano, y nada más lejos de la realidad…

Sofía odiaba las despedidas, y eso que últimamente parece que no hacía otra cosa que despedirse de personas, de cosas, de momentos o de sentimientos…

Aquello le hizo reflexionar, y pensar que quizás todas estas despedidas le estaban ayudando y acercando a nuevas personas, nuevas cosas, nuevos momentos y nuevos sentimientos.

Sabía que nadie iba decidir por ella, pero ahora más que nunca, necesitaba el apoyo y la ayuda de quienes la querían. Estaba a punto de tomar una decisión difícil para ella, y sabía que no iba a agradar a todo el mundo, pero tenía que pensar en su felicidad.descarga

Ese día, se levantó con la fuerza necesaria para decírselo, quería empezar por esa persona, porque sin duda era a la que más dificil le iba a resultar confesárselo…A fin de cuentas estaba convencida de que los demás terminarían comprendiéndola y brindándole su apoyo incondicional, como hasta ese momento habían hecho.
Entró a la habitación, inhaló y exhaló para sosegar los nervios que intentaban adueñarse de ella, y con seguridad y firmeza, pronunció en voz alta su discurso frente al espejo.

De puntillas

Así es como siento que paso por la vida…. de puntillas…

Siempre con miedo de no caerme, de no tropezar, de no lastimarme… Pero sobre todo con mucho miedo de que no me pisen y de que no me hagan daño… Tengo siempre mucho cuidado, mirando bien por donde voy, clavando bien los pies a la tierra cuando siento que el suelo es más firme, pero ando temblorosa por aquellos sitios que no me inspiran demasiada confianza, ya que, por qué no decirlo… he caminado muchas veces sobre alfileres… y apoyar los pies, teniendo tantas heridas, duele.
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Pero a pesar de todo quiero asomarme a la vida, quiero coger impulso para poder saltar, para poder volar muy alto… quiero confiar en que mis pies sabrán llevarme a un lugar donde estaré a salvo, donde no caminaré sobre las lágrimas que una vez derramaron esos ojos tristes que hoy brillan con la esperanza de ver nuevo amanecer…

Porque…¿quién me iba a decir a mi, que después de tantos años, iba a conseguir ponerme de puntillas?

Sólo hay que creer que se puede.

Solo hay que sentir que se tiene.

Solo hay que querer, confiar y nunca dejar de caminar….

A ti, que hoy sé que necesitas sentir que camino a tu lado, que ya lo sabes.

No caminaré frente a ti, caminaré contigo, juntos…. siempre… pero esta vez no caminaré de puntillas…