Mi luz

Me lancé al vacío….

Me despojé de la red que durante tanto tiempo me había atrapado.

Eso que yo asumía una protección, hacía algún tiempo que me impedía respirar… Me ahogaba entre lágrimas y suspiros que configuraban mi existencia como la de un ser que no reconocía…

No recuerdo como empezó nuestra historia de amor, pero sé que poco a poco me fui enamorando de esa nueva mujer que había resurgido de lo más profundo de mi ser…

Y me vi, y era yo… y habías sido tú.

Tú, mi luz.

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Feliz la mariposilla…

            flor_de_almendro_1024x768                      Era ya tan delicada como una rosa…

                                  Era ya tan frágil como un cristal…

                                  Era ya tan vulnerable, tan tierna…

                                  Parecía una flor de almendro…

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Cuando trataba de imaginar cómo sería vivir con tu ausencia o intentaba mentalizarme para ello, tal vez aferrándome a la idea de que era “ley de vida”, no me parecía algo tan doloroso. Veía tu muerte como algo natural, algo que tarde o temprano te alcanzaría y con lo que no tendríamos más remedio que batallar, pero algo muy lejano y remoto… Supongo que en el fondo pensaba que estarías ahí siempre, que eras un ser inmortal y que podrías con todo y con todos…hasta ahora lo habías demostrado.

Sin embargo, tus piernas ya no podían seguir el ritmo que te estaba marcando la carrera de fondo que era tu vida. Todos te acompañábamos en la que sería tu última etapa, cada uno de nosotros te animábamos, a nuestra forma, pero sólo tú sabías los metros que te quedaban para cruzar la línea de meta.

La vela se iba apagando, con cada exhalación, ya cada vez más agitada y entrecortada, tu luz se hacía más tenue y más suave…
Grandmas-Hands-webTus manos, esas que me acariciaban con dulzura, esas que me cogían con fuerza, ya sólo eran capaces de dejarse acariciar y de dejarse coger… Tu piel, era ahora tan fina y tan sensible, que hasta daba miedo lastimarla…

Ya ni te movías, ya apenas abrías los ojos, pero yo confiaba en que lo seguirías haciendo… Y hablábamos, a nuestra forma, yo con palabras que mostraban seguridad aunque estaban llenas de dudas, y tú con tus ojos alentadores y esperanzadores. De alguna forma nos comunicábamos y te decía que te fueses… pero al mismo tiempo te seguía cogiendo con fuerza, con todo el ímpetu que me permitían tus tiernas y delicadas manos…

Fuiste capaz de resistir tanto… tenías tanta, tantísima fuerza… Hiciste que me despidiese de ti 5 días, en infinidad de momentos, de mil formas porque ninguna me parecía la adecuada… y es que no la hay… no existe ninguna forma apropiada para decirle adiós a una persona que quieres… y al final, sin saber que sería el final, no me despedí de ti… la últimas palabras que te dije fueron: “Hasta mañana, que pases buena noche. Que descanses”, te di un beso, te acaricié el pelo y me fui…

Mariposa_Azul_CieloY por fin, la reina de todas las mariposas del alba, mecida por la brisa fresca de la mañana, voló, libre, presumidilla y coqueta… para ir por fin a posarse sobre su rojo clavel…

Esa canción será siempre especial para mí. Nunca olvidaré ese momento. Siempre recordaré esos ojos abiertos y esa mirada profunda y serena…Se me eriza la piel al recordarlo y al recordarte, abueli…Te quiero…

https://www.youtube.com/watch?v=BpZyDMl32EA

 

“Hasta mañana, que pases buena noche. Que descanses.”

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Al borde de la vida

Al final iba a resultar la vida que no era para tanto…o, bueno, eso a lo que llamaban vida…

Cierto es, que si te llegabas a acostumbrar, lo podías llegar a soportar… pero los momentos malos, eran muy malos, demasiado para mi…

Deambulando, sin rumbo y con demasiado equipaje… por ese camino, si se le podía llamar camino, lleno de piedras y cubierto de maleza…con un único destino, vivir.

Me sentía profundamente decepcionada, frustrada, desilusionada. Me arrepentía de haber seguido a pies juntillas los consejos de todos los que me animaban a experimentarlo… No era como me habían dicho, y yo ya no tenía fuerzas, ni ganas, solo quería abandonar ese lugar, para siempre… pero, ¿cómo?  Estaba demasiado confusa, la penumbra me impedía ver con claridad y la atmósfera era fría y lúgubre, tenebrosa…No podía evitar que mi rostro se empapara de lágrimas de dolor y amargura al incorporarme después de cada caída…

Esa vez no lo pude aguantar y me derrumbé…mi cuerpo pesaba demasiado, lo sentía rígido, tenso, gélido, tembloroso y me desplomé, dándome de bruces contra la imperturbable superficie que, a duras penas, me había visto caminar hasta entonces. Entre sollozos pedí ayuda, pero ni siquiera alcancé a escuchar mi propia voz que no era voz, sino un lamento roto y profundo… Era más que un anhelo, una súplica…y, de todas formas, allí no había nadie que pudiera oírme…estaba sola, y lo peor de todo es que me sentía más sola que nunca, no podía decirse ni que me tuviese a mí misma, estaba fuera de mí, un cuerpo inerte, sin aliento, inconsciente…

Entonces desperté, pero mi cuerpo no era mi cuerpo, no me reconocía, aunque en el fondo sabía que era mío…Lo sentía demasiado ligero. Flotaba, me dejaba llevar al son de la música del viento… me sentía plena, feliz, llena de vida, por fin,  todo estaba lleno de luz. Una luz muy blanca, muy intensa pero suave al mismo tiempo… y entonces me vi allí tumbada… ¿Qué hacía allí? Entonces, ¿quién era yo? No podía ser… ¿qué estaba pasando? ¡Esa era yo! ¿y yo?…¿no era yo?

Me acarició, me sentí dichosa y colmada. Nunca seré capaz de explicar esa sensación…y entonces volví a despertar.

Volvía a estar allí… sola, pero era una soledad diferente.

Segura de mí misma y con mucha decisión conseguí alzar la vista y me incorporé. A mi paso se abrió un sendero de luces de mil colores, brillaban y relucían. Me guiaron hasta un acantilado donde pude ver al mar beberse el último destello de un sol de esperanza.

mujer_en_precipicioA mi espalda quedaba ya la oscuridad y el tenue resplandor del ocaso me acompañaba a lo que, si yo era capaz, sería mi vida. El miedo también fue protagonista de ese momento, me miraba a los ojos y me desafiaba, y yo sabía que no iba a apiadarse de mi. Pero el valor pudo más que él… Mire atrás por última vez, suspiré y comencé a correr lo más rápido que me permitieron los pies, después de todo, el que no arriesga, no gana, y yo iba a intentarlo. Estaba dispuesta a vivir, con todas sus consecuencias…

Llegué hasta el borde del precipicio, ya estaba allí, al borde de la vida. Medité unos instantes y me lancé al vacío, libre y decidida como nunca.

Ahora sé que estoy viva. Decidí dar el salto y ya no hay marcha atrás.

 

Si algo te frena los pies, es el momento de desplegar las alas y echar a volar para vivir…